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Pensamientos Marianos de San Rafael

de San Rafael Arnáiz (1911-1938)






Pensamientos marianos de San Rafael Arnáiz

“Llevo un mundo dentro de mí tan grande, y sin embargo, tan sencillo; no consiste más que en un amor muy grande a Jesús y una ternura infinita a María, ¿qué más puedo desear?”

“No te preocupes de las borrascas ni de las tormentas, ¿no tienes a María?”

“Me he propuesto que ames mucho a la Señora porque veo que es lo primero que tienes que hacer para ser santo y como te falta mucho, ese es el medio más rápido para empezar a amar a Dios: amar a su Madre.”

“La Virgen, desde el cielo nos mira…, ve nuestras faltas y miserias, pero si al mismo tiempo ve nuestro amor, todo lo barre y hace que nuestras débiles súplicas se presenten fervorosas a Dios.”

“Nadie sabe lo que es un Trapense loco y chiflado de amor a Dios y a la Virgen.”

“Creo que no hay temor en amar demasiado a la Virgen. Creo que todo lo que en la Señora pongamos, lo recibe Jesús ampliado. Yo creo que al amar a María, amamos a Dios, y que a Él no se le quita nada, sino todo lo contrario.”

“¡María!... ¿quién mejor que Ella para comprender, para ayudar, para consolar, para fortalecer?”

“Quisiera, Señor, mirar solamente al cielo, donde Tú me esperas, donde está María, donde están los santos y los ángeles bendiciéndote por una eternidad.”

“En la infinita misericordia de Dios quedan ocultas nuestras miserias, olvidos e ingratitudes. En su cruz… el consuelo que en nuestras penas nos niegan muchas veces los hombres. En su evangelio la única Verdad… Y en su Madre María, todo lo demás; ¿te parece poco?”

“¡Es tan buena la Virgen María! No hay pena que Ella no dulcifique, no hay alegría que Ella no santifique.”

“¡Qué bien conoce Dios el corazón del hombre, pequeño y asustadizo! ¡Qué bien conoce nuestra miseria, que nos pone ese puente que es María! ¡Qué bien hace el Señor las cosas!”

“Tú dices muchas veces «Todo por Jesús», ¿por qué no añades: «Todo por Jesús, y a Jesús por María»?”

“Honrando a la Virgen, amaremos más a Jesús. Poniéndonos bajo su manto, comprenderemos mejor la misericordia divina. Invocando su nombre, parece que todo se suaviza. Y poniéndola como intercesora, ¿qué no conseguiremos de su Hijo Jesús?”

“La Virgen os quiere mucho, no os preocupéis.”

La Virgen Madre, Fray Mª Rafael Arnáiz