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Santa Angela de Foligny

Año 1285
Fiesta: 31 de Enero




Santa Angela de Foligno Terciaria franciscana (+ 1309)

La ciudad de Foligno sufría una situación de transición y desconcierto. La Edad Media se apagaba y aparecían los primeros destellos del Renacimiento. Esta situación influirá mucho en la vida de Ángela. Pero la radical transformación de Ángela influirá todavía más en su ciudad, hasta el punto de haber sido Ángela la que ha hecho famosa a Foligno.
Ángela nació en Foligno en 1249, allí murió 60 años más tarde, y en su ciudad natal se conservan sus venerables restos. De elevada posición, su familia poseía muchas riquezas. Se casó muy pronto y tuvo varios hijos. En sus años juveniles, y después como esposa y madre, llevó una vida licenciosa, llena de graves desvaríos, como después confesará amargamente. Fue caprichosa y casquivana, el escándalo de Foligno.
Fue hacia los 35 años cuando le llegó la prueba. En poco tiempo pierde a sus padres, a su esposo y a sus hijos. Siente una fuerte llamada de Dios a la conversión, se encomienda a San Francisco, cuyo aroma aún se desprendía fresco desde la cercana Asís, y se convierte al escuchar las encendidas palabras del religioso franciscano Fray Arnaldo, desde ahora su director y confidente espiritual. Él recoge como amanuense en la Autobiografía de la Beata - verdadero tesoro de teología espiritual - las inefables experiencias místicas de esta alma que, por el crecido número de sus visiones, algunos la comparan con Santa Teresa de Jesús, y es llamada reina de la teología y maestra de teólogos. Su trato íntimo con la divinidad y con la humanidad de Cristo, sus éxtasis escalofriantes, los secretos celestiales que en ellos se le confiaban son más para ser admirados que para ser descritos con palabras humanas.
En su espiritualidad todo gira en torno a la cruz. Cristo desde la cruz es el Libro de la Vida, como lo llama ella. No podía contemplar representaciones de la pasión del Señor sin estremecerse y aun enfermar. Allí lloraba inconsolable sus pecados y se flagelaba hasta exageraciones que su director hubo de reprimir. Allí se decidió a despojarse de todo por Cristo. "Como ves, Ángela, no te he amado en broma", le decía una vez el Señor. Y así "donde abundó la culpa, sobreabundó la gracia".
Fueron largos años de fieros combates con el demonio, de terribles tentaciones de concupiscencia. Fue un drama sublime de penitencias y dolores, enjugados en místicas dulzuras. De este modo, asida a la cruz con recio abrazo, Ángela se convierte en llama viva. Su unión con Jesús es inefable: "Tú eres Yo y Yo soy tú", le dice un día el Amado de su alma. Y Ángela le responde con las mismas palabras de enamorada.
Fue también la gran confidenta del Corazón de Jesús. "Un día fui penetrada de un amor tan ardiente al Corazón de Jesús que lo sentía en todos mis miembros. Veía que el Salvador abrazaba mi alma con sus brazos desclavados de la cruz. Parecíame que mi alma entraba también en el Divino Corazón. Otras veces me invitaba a que acercara los labios a su costado y bebiese de la sangre que de él manaba".
En la devoción a la Eucaristía fue una auténtica precursora. El Señor la recreó con muchas visiones cuando adoraba la Sagrada Hostia. Angela escribió recomendaciones sobre la manera de comulgar más provechosamente.
Recibió en su vida muchos regalos del Señor. Ella se preparaba con la más dócil disponibilidad. "Que nadie se excuse, advierte la Beata, con que no puede hallar la divina gracia, pues Dios la da a todos los que la desean“.
El papa Clemente XI aprobó el culto de la Beata el 30 de abril de 1707.
Fuente: http://www.magnificat.ca/cal/esp/01-04.htm


Santa Angela de Foligno

Señor: Tu que le dijiste en una visión a Santa Angela: “el mejor camino para llegar a la santidad es estudiar la vida de Cristo en el Evangelio y tratar de imitarlo”. Haz que nosotros estudiemos la vida de Jesús y la imitemos siempre. Amén.
Murió el 4 de enero de 1309 en Foligno, Italia, donde había nacido en 1248. Iglesia
Es una de las místicas más famosas que ha tenido la Católica (se llama mística a la persona que se dedica a la vida de contemplación y de comunicación con Dios).
En los primeros años de su vida fue una pecadora: orgullosa, vanidosa, poco piadosa y dedicada a la vida mundana. Se casó muy joven y tuvo varios hijos. Poseía riquezas, castillos, lujos, joyas y fincas, pero nada de esto la hacía feliz.
En 1283, cuando ella tenía 35 años de edad, mueren sucesivamente su madre, su esposo y sus hijos. En medio de la inmensa pena, Angela va al templo y oye predicar a un franciscano, el Padre Arnoldo, y durante el sermón se da cuenta de lo equivocadamente que ha vivido. Hace una confesión general de toda su vida. Se hace terciaria franciscana. Va en peregrinación a Asís, y San Francisco en una visión le dice que es necesario hacer dos cosas muy importantes: vender todo lo que tiene, darlo a los pobres, y… dedicarse a meditar en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Así lo hace. Lo vende todo, menos un castillo o palacio que estima muchísimo. Hasta que en una visión oye decir a Cristo crucificado: “¿Y por amor a tu Redentor no serás capaz de sacrificar también tu palacio preferido?”. Lo vende también y todo el dinero recogido lo distribuye entre los pobres. Vende todas sus joyas y lujos, reparte el dinero entre los más necesitados, y se dedica a la vida de contemplación y meditación en la Vida, Pasión y Muerte del Señor.
Ha sido llamada la Mística de la Pasión de Cristo. Y fue tan grande el amor que adquirió hacia la Pasión y Muerte del Señor, que le bastaba mirar una imagen de Jesús doliente u oír hablar de su Santísima Pasión para que se enrojeciera su rostro y quedara como en éxtasis. En visiones se la puede comparar a Santa Teresa y a Santa Catalina.
Al Padre Arnoldo le dictó su Autobiografía. En ella dice lo siguiente: “Yo, Angela de Foligno, tuve que atravesar muchas etapas en el camino de la penitencia o conversión. La primera fue convencerme de lo grave y dañoso que es el pecado. La segunda el sentir arrepentimiento y vergüenza de haber ofendido al buen Dios. La tercera hacer confesión de todos mis pecados. La cuarta convencerme de la gran misericordia que Dios tiene para con el pecador que quiere ser perdonado. La quinta el ir adquiriendo un gran amor y estimación por todo lo que Cristo sufrió por nosotros. La sexta adquirir un amor por Jesús Eucaristía. La séptima aprender a orar, especialmente recitar con amor y atención el Padrenuestro. La octava tratar de vivir en continua y afectuosa comunicación con Dios”.
En la Santa Misa veía muchas veces a Jesucristo en la Santa Hostia.
A su alrededor se reunía frecuentemente un selecto grupo de hombres y mujeres, terciarios franciscanos, a los cuales fue bendiciendo uno por uno como una madre cariñosa, la tarde del 4 de enero de 1309, y luego santamente y en gran paz, su alma voló a la eternidad.
Sobre su sepulcro se han obrado innumerables milagros.
(http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Angela_de_Foligno.htm)