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Virgen de Aranzazu

Patrona de Oñate (Guipuzcoa) y del País Vasco
Año 1468
Fiesta 9 de Septiembre




Virgen de Aranzazu
Historia
En esas labores se encontraba cuando, repentinamente, reparó en un objeto claro que destacaba entre los espinos del valle y, al aproximarse, vio que se trataba e una imagen de Nuestra Señora, tallada en la blanca piedra de la región.

Sin dar crédito a lo que veía y sin poder contener su entusiasmo, Rodrigo exclamó: “¡ArantzaZu!, ¡ArantzaZu!”,expresión que en lengua vasca significa: “Tú entre los espinos!”.

La novedad recorrió los valles y las comarcas cercanas y poco después otras regiones de España comentaban el suceso.

El historiador español Esteban Garibay (1535-1599), bibliotecario y cronista de la corte de Felipe II, oriundo de las tierras vascas, dejó constancia del hecho en su monumental historia de España, dando cuenta que
a poco de descubierta la imagen, el lugar del hallazgo comenzó a ser visitado por innumerables peregrinos y que tanto la fama como los milagros de la Virgen, se multiplicaron.
En la primera mitad del siglo XV se estaban produciendo en los diferentes territorios del País Vasco las guerras de bandos que enfrentaban a los oñacinos y a los gamboínos, que arrastraron al país a la ruina. Sobre esas mismas fechas se produjo una gran sequía, que algunos achacaron a un castigo divino por las atrocidades de la guerra. Fue por entonces cuando apareció la imagen de la Virgen en el monte Aloña.
Según cuenta la leyenda, fijada en torno a 1468, el pastor Rodrigo de Baltztegi encontró la imagen de la Virgen. Éste bajó al pueblo, que estaba realizando rogativas para que terminara la sequía, y les contó el hallazgo, indicándoles que debían ir en procesión hasta el lugar donde estaba la Virgen para que comenzara a llover; cosa que sucedió cuando bajaron la imagen hasta la villa.
Se constituyó la Cofradía de Aránzazu, de la que formaron parte los nobles de Oñate. Esta cofradía, que en sus inicios sólo era para los vecinos de Oñate y Mondragón, desaparecería en 1834. Juana de Arriarán apoyó económicamente el incipiente santuario y construyó una hospedería para peregrinos al lado de la ermita de la Virgen y mandó llamar a su hijo, Pedro de Arriarán, que era fraile mercedario, para que se instalara en el lugar con varios frailes de dicha orden, erigiendo un monasterio con la licencia del Conde de Oñate. Para 1493 ya está establecida la comunidad Mercedaria en Aránzazu.
Los Mercedarios abandonarían pronto el monasterio. Pedro de Arriarán intentó entonces que los Franciscanos se hicieran cargo de las instalaciones, para lo que incorporó Aránzazu a la Provincia Franciscana de Castilla; pero surgieron problemas que hicieron imposible el proyecto, y en 1508 fueron los Dominicos quienes se hicieron cargo del convento y el santuario.
En 1510 se nombró prior al dominico fray Domingo de Córdova Montemayor. Los franciscanos entraron en pleitos con los dominicos por la pertenencia del monasterio, logrando sentencia favorable del tribunal de la Rota en 1512, por lo que dos años después, el 22 de abril de 1514, las instalaciones fueron entregadas a los franciscanos. No sólo fueron los dominicos y franciscanos los que pleitearon para conseguir quedarse con el complejo espiritual; también los Jerónimos intentaron hacerse con él. Fue la propia Juana de Arriarán quien abogó delante de la reina Juana la Loca y llamó a los Jerónimos al santuario. Esto queda recogido en una bula del papa León X.

LOS SUCESOS DEL SANTUARIO
Para 1553, las instalaciones monacales estaban totalmente acabadas y en funcionamiento. Ese año sufren un incendio que las destruye por completo.

En este incendio se perdieron los archivos y los exvotos que se guardaban en claustro, testimonio de los agradecimientos de las gentes que acudían al lugar en busca de remedio.

Mediante la colaboración y la donación de los fieles y nobles se levantó un nuevo convento que era mucho mejor que el anterior y levantado en un tiempo muy breve. En 1567 ya estaba terminada la obra del nuevo convento y se plantean la realización de reformas en la iglesia que se había salvado del incendio. Solo la construcción del nuevo altar y crucero tardo dieciocho años. En 1621 se trasladó y ubicó en el nuevo altar a la Virgen. Las autoridades católicas de Roma otorgaron un solemne jubileo.

El 22 de julio de 1622, poco después de la inauguración de la nueva iglesia, otro incendio devasta las instalaciones. La Virgen se salva de las llamas pero todo lo demás queda destruido.

Después del nuevo incendio se volvió a la reconstrucción de las instalaciones. La nueva iglesia contaba con dos capillas superpuestas quedando la superior a
servio de la Virgen. Vistieron la instalaciones con varias obras de arte que el propio Luzuriaga dice que eran riquísimas y artísticas joyas. La Virgen se mantenía detrás de un velo muy fino que solía ser levantado por dos monjes a petición de los peregrinos y rodeada de doce candelas y dos hachones. A la iglesia sucedió la construcción de otras dependencias de las instalaciones, como hospedería de peregrinos y aulas de enseñanza.
El siglo XIX fue muy poco favorable para el Santuario guipuzcoano. El 9 de agosto de 1809 el rey José Bonaparte, hermano de Napoleón Bonaparte y puesto por él, firmó una Orden que suprimía las ordenes religiosas y embargaba sus bienes. El 2 de julio de 1810 se traslada la imagen de la Virgen de Aranzazu a la iglesia parroquial de San Miguel de Oñate. El 11 de septiembre de 1822 el santuario es atacado por un capitán de la Armada que prende fuego a algunas instalaciones causando daños menores. La comunidad religiosa abandona, temporalmente el convento refugiándose en la capellanía de franciscanas de Bidaurreta, en Oñate, llevando la Virgen con ellos. El día 11 de junio de 1823 se volvería a subir a Aranzazu la imagen.

Las tropas Liberales a mando del general Rodil, en el transcurso de una de las guerras carlistas, al considerar a los frailes defensores del absolutismo de Fernando VII, destruyen las instalaciones del convento y el propio santuario el 18 de agosto de 1834 llevando presos a los componentes de la comunidad franciscana.

Pronto se volvió a realizar la construcción de unas instalaciones provisionales que albergaban a la imagen y algunos, pocos, frailes que la cuidaban. El 14 de julio de 1844 el Jefe Político de Guipúzcoa da licencia para comenzar las obras de restauración de las instalaciones de Aranzazu y dos años después, el octubre de 1844 se termina la obra que se inaugura el 17 de noviembre. En la procesión que llevó a la Virgen desde Oñate a su nueva iglesia de Aranzazu participaron más de 10.000 personas.


El 13 de septiembre de 1885 era la fecha elegida para la coronación de la Virgen de Aranzazu, siendo esta la primera coronación canónica que se realiza en el País Vasco. Las circunstancias de una epidemia de cólera hacen que se realice la coronación el 6 de junio de 1886.

Las instalaciones del santuario van completándose y en 1892 se inaugura el retablo mayor de la iglesia.

El 23 de enero de 1918 se nombra a la Virgen de
Aranzazu patrona de la provincia de Guipúzcoa. Ya había sido adoptada por la comunidad franciscana en 1738 como Patrona de la Provincia franciscana de Cantabria, que comprendía a: el País Vasco, Navarra, Santander (hoy comunidad de Cantabria) y Burgos.

Fuente: wikipedia, http://foros-virgen-maria.blogspot.com